martes, 12 de abril de 2011

A veces pienso que ya no me haces efecto

Hace algunas horas que se metió en mi cabeza. Escuché, pero todas las palabras se perdían en la atmósfera. Huían: Tal vez así fue mejor.

Quiero dejar este maldito lugar que me ata a tu figura perfecta y precisa, a tus palabras sin sentido, a tu carencia de olor, a tu indiferencia. No puedo. Mi fuerza de voluntad se fue junto con mi ingenuidad y mis creencias. Elijo el camino difícil. Soy masoquista, pero no me encanta. Me contaba mientras se movía de un lado a otro dentro de mi masa encefálica. Maldita sea la luz que permite que te vea a través de mis ojos. Malditas sean mis manos que te descifraron en la oscuridad. Maldita sea mi boca que tocó tus labios y tu cuerpo sin poder negarse... Aún no lo comprendo, pero tampoco hace falta, basta con sentirlo y perder los estribos. He descubierto un universo novísimo, uno que pensaba no existía. Todo gracias a ti. Maldita sea, a ti.
Guardé silencio. No sabía qué decir. Finalmente respondí: Yo no sé, pero creo que no es amor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario