domingo, 17 de abril de 2011

Qué difícil empezar

Aún le costaba trabajo entender su mecanismo. A pesar de ser el lugar y las circunstancias las mismas cada encuentro era distinto, impredecible hasta decir basta.
Esta vez fue la primera; eran inmunes al alcohol. Recordó cómo había sido la última vez, aquella en que sintió el cuerpo entumecido, el desorden gobernando su cabeza. Le temblaban las piernas, su corazón bombeaba sangre más rápido que nunca.
Quería conocer, probar y perderse sin medir las consecuencias, pensando sólo en la armonía que nacía cuando se acercaban.
Quiso hacer lo correcto; optó por ser fría, y le agradeció por lo vivido.


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