lunes, 13 de agosto de 2012
Fríos I
Después de caminar en círculos buscando la dirección equivocada, entraron a la cueva. Llegaron pensando que encontrarían a la jauría de amigos nocturnos, a los de siempre, a los de todos los viernes y sábados; pero en cambio se vieron solos bajo el cielo raso que se pintaba de rojo. No era difícil ver el nudo que los ataba entre sí hiriéndolos sin saber por qué. Ella creía haberlo querido alguna vez, él creía quererla en ese momento metida entre sus piernas -o tal vez sólo entre sus brazos- (...)
miércoles, 1 de agosto de 2012
Siempre voy corriendo primero a ti, pero la sustancia viscosa que te cubre no me deja tocarte. Desde afuera hago muecas, me quejo y sonrío a falta de lágrimas. Balbuceo un par de palabras. Todo esto en vano porque estás sedada; no me escuchas ni me miras.
Es difícil no poder hablarte, sentir que no eres de esas que incondicional, abnegada vendrá a abrazarme cuando me sienta morir.
Si no recibo respuesta alguna de parte tuya, ¿a quién acudo entonces?
Quisiera ser nómade, pero necesito un lugar donde dejar el alma.
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