viernes, 6 de julio de 2012

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Han querido salir corriendo las lágrimas 

porque ya ni ellas aguantan el juego. Están cansadas, hartas, hastiadas de tanto fingir la sonrisa que de los ojos sale reflejando felicidad y satisfacción plena (grandes mentiras). Las lágrimas han alzado la voz sin alcanzar el éxito. El ser, que aún respira miedo, se ha tapado los oídos, los ojos y la boca; ha hecho caso omiso a las quejas y se ha quedado en su rincón lleno de falsas alegrías. 

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